En el mundo actual, Silbido se ha convertido en un tema recurrente de interés y debate. Desde su surgimiento, Silbido ha captado la atención de expertos y aficionados por igual, generando una amplia gama de opiniones y perspectivas. A lo largo de la historia, Silbido ha desempeñado un papel fundamental en distintos ámbitos, influenciando aspectos sociales, culturales, políticos y económicos. En este artículo, exploraremos en detalle el impacto y la importancia de Silbido, analizando sus diferentes facetas y desentrañando sus implicaciones en nuestra sociedad contemporánea.
Un silbido, o acción de silbar, es el sonido producido al expulsar aire a través de los labios fruncidos con ocasional ayuda de los dedos, por lo general agudo, aunque puede ser relativamente grave y alcanzar al menos cuatro octavas. El interior de la boca actúa a modo de caja de resonancia y la modulación se origina en la garganta. En algunos países de Hispanoamérica y en zonas de Andalucía se denomina chiflido o chiflo.
El silbido puede realizarse de varias maneras:
Los silbidos son usados en distintas partes del mundo como medios de comunicación, normalmente para transmitir ideas simples como agrado, desagrado, piropo (el cual es muy característico) o simplemente llamar la atención. Sin embargo también existen lenguajes silbados, como por ejemplo el silbo gomero en las Islas Canarias.
Aparte de utilizarse para llamar la atención sobre otros, el silbido ocupa diferentes funciones en la sociedad. Puede utilizarse como medio de reprobación en un deporte, llamar a un perro o parar un taxi.
Existen «artistas del silbido» que reproducen melodías muy complejas o incluso llamados de aves. Los más populares en el siglo veinte fueron Kurt Savoy y Ilse Werner. En la música popular el silbido suele ser utilizado como un instrumento y abarca géneros tan dispares como música pop, country, folclore o música Indie.
Muchos artistas han confesado utilizarlo a la hora de componer, incluso Andrew Bird afirmó en una entrevista: «un silbido es lo primero que me surge». El silbido muchas veces suele ocupar una parte importante de la canción, tales como melodía principal, introducción, o solo.
Se empezaron las competiciones en el 2016, el primer campeonato se lo llevó a casa el Irlandés Frederick Smith, en el 2017 ganó el joven catalán Nil Trape, donde mostró sus dotes artísticas silbando el «Don't Worry, Be Happy» de Bobby McFerrin.